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La clase creativa

Tuesday, March 21, 2017

 

Ya lo anunciaba Richard Florida en su célebre libro de 2002 The rise of the creative class, donde propone un nuevo paradigma de creación de valor: las profesiones creativas; estos son: científicos, ingenieros, artistas, músicos, diseñadores... En general cualquier profesional que requiera adquirir soluciones creativas a problemas cambiantes. Esta nueva clase social se antepone en las sociedades modernas a las industrias de fabricación de bienes como fuerza económica, de modo, que la región (no país ni estado, ya veremos por qué) que concentre más talento será directamente más próspera.

 

Ya a principios de siglo el libro obtuvo repercusión internacional; el tiempo y sobre todo la explosión de la era de la información ha hecho madurar su obra hasta ser una lectura de referencia. Sin embargo, como toda teoría, tiene su antítesis; la obra de Florida puede pecar de excesivamente optimista, de que se concentra en el desarrollo de las grandes regiones donde ya había una fuerte concentración de capital y tampoco explica con claridad cómo ciudades tradicionalmente creativas (Berlín, Lisboa, Nashville...) no han vivido la revolución económica esperada. No obstante, la obra de Richard Florida merece tenerse en cuenta ya que arrojó luz a un sector donde muy pocos miraban tras la explosión de la "burbuja puntocom" en el año 2000.

 

Hoy en día, en 2017, no cabe duda de que existe esta clase creativa y de que además está creciendo a un ritmo constante en las grandes ciudades; muchas veces se ha llamado "hipsters" a esta nueva clase social ya que es una etiqueta muy fácil de identificar, pero esta nueva clase social abarca mucho más que un estilo de vida concreto. El hecho es que hay miles de jóvenes, generalmente graduados y con intereses culturales, que acuden a las grandes ciudades para desarrollar su carrera creativa, ya sea en el creciente mercado de las profesiones digitales, ya sea el márketing, arquitectura... etc. Esto ha provocado lo que se conoce como gentrificación: una clase más alta ocupa el lugar en la ciudad de los barrios de clase más baja, provocando un desplazamiento de población de clase más humilde hacia el extrarradio de las ciudades (el término tiene una definición y efectos más amplios, pero en esencia eso es a lo que se refiere). La clase creativa tiene un papel protagonista en la gentrificación aunque no son los causantes exclusivos, además deben darse la acción de otros factores económicos y especulativos. 

 

 

Imágenes de Shoreditch y Brixton, dos de los barrios más frecuentados por artistas en Londres. Fotos: A. Góngora ©

 

Pero... Si vivimos en un mundo globalizado y cada vez más digital, donde puedes comprar y trabajar desde casa ¿por qué moverse de ciudad? ¿a otro país? es más ¿para qué moverse de casa? A esta pregunta también responde Richard Florida en su libro Las ciudades creativas publicado en España en 2009 y en EEUU en 2008. En este libro expone dos teorías fundamentales: la existencia "mega-regiones" económicas y que elegir dónde vives es la elección más importante de tu vida.

 

La primera teoría es fácil de entender: importa más la ciudad que elijas que el país. Por ejemplo: toda la economía canadiense cabe en Tokio, toda la economía española es muy similar a la fuerza económica de Nueva York en solitario y Londres genera tanta riqueza como toda Holanda. Además las grandes metrópolis no parecen que han tocado techo; un informe de la ONU publicado en El País en 2010 dice que las ciudades con más de 10 millones de habitantes pasarán de 21 a 29 en 2050, y en ellas vivirán el 10% de la población urbana. Mientras que las urbes con población entre el millón y los cinco millones de habitantes serán 509 en cuatro décadas, 120 más, y en ellas vivirá el 22% de la población urbana. Hablaremos entonces de prácticamente ciudades-estado, como aquéllas de la antigua Grecia, pero en  términos de población y materia económica a niveles masivos.

 "Spiky world" - Florida utiliza en su libro este gráfico para representar la actividad económica mundial (año 2008)

 

Este concepto de regiones económicas es especialmente relevante para la clase creativa dado que la creatividad es definida a menudo como un proceso dinámico, que involucra la creación de nuevas conexiones, el cruce de disciplinas, el uso de metáforas y analogías. La densidad económica, de población y multicultural que se encuentra en las grandes ciudades es el caldo de cultivo idóneo para la inspiración y la interacción creativa; no se entiende, por tanto, la creatividad sin un continuo flujo de influencias culturales.

Por otra parte, la Sociedad de la Información en la que estamos inmersos da casi acceso ilimitado a todo tipo de bienes culturales y de consumo, con lo que se afianza el concepto de "La aldea global" que concibió Marshall McLuhan por los años 60, donde los símbolos y valores son compartidos a nivel global constantemente. Esto, al contrario de lo que puede sugerir, no ha hecho sino agrupar aún más a la clase creativa creando: primero, subculturas masivas a través de internet; segundo: mayor alcance en el conocimiento de la geografía económica y social. Con estos dos factores se cohesionan de manera primaria a los individuos y posteriormente sugieren la movilidad física para satisfacer el estilo de vida al que se aspira.

 

La segunda tesis del libro Las ciudades creativas es sobre la importancia de elegir la ciudad donde vivimos. Principalmente porque, por lo general, podríamos dividir nuestra vida social en tres grandes clasificaciones: nuestras relaciones personales, nuestras aspiraciones profesionales y el entorno; este último elemento es el más importante ya que condiciona todo lo demás. El lugar donde vivamos condiciona a quién conocemos, de quién somos amigos o qué pareja tenemos (salvo casos estoicos de amor a distancia); también condiciona directamente las posibilidades de trabajo, la apertura o el dinamismo del mercado laboral y las posibilidades de emprendimiento; en sí mismo el entorno ya se define como las alternativas de ocio, de recreación, el civismo, la seguridad, servicios básicos... etc. Sin duda, cabe preguntarse por qué vivimos donde vivimos, ya te consideres clase creativa o no, dado que determina directamente los niveles de satisfacción o frustración personales.

 

El libro invita claramente a viajar y a buscar la ciudad idónea para cada etapa; de hecho el título del libro en su versión original es Who's your city? En clara referencia a buscar una ciudad que se adapte a ti y no al contrario. Cabe matizar que no son fórmulas para la felicidad, ni un libro de autoayuda, más bien es una guía para encontrar una ciudad que te sea lo más útil posible; evidentemente no es necesario moverse de ciudad para estar mejor y conseguir bienestar profesional, pero es un punto de vista interesante para el sienta que el lugar en donde vive no le satisface o no le ofrece lo que cree merecer. Sobre todo, es una buena manera de presentar de manera coherente la relación entre esta clase social y las necesidades de desarrollo económico, tecnológico y cultural actuales; donde las nuevas generaciones de profesionales tendrán que resolver problemas nuevos en este nuevo escenario de híper-conexión digital, como muestra esta columna del New York Times sobre el libro The Second Machine Age (2014).

 

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